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Confiésalo. Si te preguntamos por el tamaño de las botellas de vino al uso, te tomarás un momento para pensar que no es de un libro, sino de 750 ml. Bien. Si esto no lo sabías, quedas expulsado de la academia de Blank de Noirs.
Damos por hecho que sabes que una botella de vino normal calza 750 ml., es decir, tres cuartos de litro. Y es posible, incluso, que sepas que en el mundo del vino son de sobra conocidas las “mágnum”. Sabes que son más grandes, incluso, como nosotros hasta hace poco, sabías que son el doble de una normal. Por tanto, ejercicio de matemáticas: una mágnum tiene 1,5 litros. ¿Correcto? Pero…
¿Por qué se llama “mágnum”? ¿Sabes que hay más tamaños y que cada botella de vino, en función de su capacidad, tiene un nombre con una historia muy singular?
Todos nuestros Mestizajes incluyen una botella de 75 cl. por el momento... ¡Pero el viaje es maravilloso!
Por cierto, que sepas que abrimos los ojos a los nombres de las botellas de vino durante nuestra visita a las Caves du Louvre, en París, dónde fue tomada la foto de este artículo...
¿Por qué se utilizan botellas de gran tamaño?
Las botellas de vino grandes se utilizan por varias razones. En primer lugar, y lo entenderás viendo los nombres bíblicos, es símbolo de poder. Pueden ser una forma de exhibir un vino especial. Lo bien que quedarás si sirves vino a un grupo grande de personas de una XXL, ¿verdad?.
Además, pueden ayudar a que el vino madure mejor. Las botellas grandes tienen más superficie de contacto con el aire que las botellas pequeñas. Esto puede ayudar a que el vino madure más rápido y desarrolle sabores más complejos.
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Y, más allá de todo lo anterior hay un motivo más que suficiente para que, si nos gusta un vino, compremos tamaño mágnum, al menos: la sostenibilidad y el cuidado de nuestro planeta. Menos cristal, menos emisiones en el transporte, etc... De hecho, ahora mismo nos estamos planteando hacer todos nuestros Mestizajes con, mínimo, magnum (es broma, por el momento, je).
Las botellas de vino más pequeñas por tamaño
Seamos sinceros. ¿Quién no ha pensado en lo cortas que se quedan, a veces, esas botellitas de vino de los aviones? Ellas no tienen la culpa, claro. Pero no son las más afamadas. Aún así, tienen nombre y, por tanto, procede conocerlo. Procedamos.
Cuarto botella, Piccolo o Split (187,5 ml)
Es una cuarta parte de una botella estándar. Se utiliza a menudo para vinos espumosos, como el cava o el champán.
Media botella (375 ml)
Es la mitad de una botella estándar. Se utiliza a menudo para vinos de consumo diario o para eventos pequeños o, al menos, esa es su justificación más habitual en los foros.
Botella estándar (750 ml)
Es la botella de vino más común. La botella estándar de 750 ml se convirtió en el formato global gracias a la estandarización impulsada por el sistema métrico francés en el siglo XIX. Se utiliza para una amplia variedad de vinos, desde los blancos y tintos jóvenes hasta los tintos y blancos envejecidos.
Dicen por ahí que esta medida se popularizó porque es la que permite obtener seis vasos de vino de aproximadamente 125 cl., pero este dato no lo hemos contrastado con ninguna fuente que podamos citar.

El nombre de las botellas de vino de gran tamaño
Hemos buceado un poco en el libro The Wine Bible de Karen MacNeil. En este libro, MacNeil afirma que la tradición de nombrar las botellas de vino grandes con los nombres de reyes bíblicos se remonta a la Edad Media. También señala que los nombres se utilizaron por primera vez en Inglaterra y Francia, y que se extendieron rápidamente por toda Europa.
En todo caso, con vistas a que triunfos en cenas de Navidad, con cuñados que lo saben todo sobre vino o en una cata de vinos con amigos es lo siguiente: nombre y capacidad. Asi podrás decir que un día compartiste una "Nabucodonosor".
Mágnum (1,5 litros)
La Mágnum, con el doble de capacidad que la estándar, lleva consigo un toque de mitología clásica. Por el nombre, y porque a todos nos viene a la cabeza Alejandro Magno, rey de reyes.
Jeroboam o Doble Mágnum (3 litros)
Es igual a un por cuatro botellas de las estándar.
Rehoboam (4,5 litros)
Es equivalente a seis botellas estándar. Se utiliza a menudo para vinos espumosos o para eventos muy especiales.
Imperial o Matusalem (6 litros)
Es equivalente a ocho botellas de 75 cl.
Salmanazar (9 litros)
Equivale a doce botellas estándar.
Balthazar (12 litros)
Si lo multiplicas o divides, según el gusto, corresponde a dieciséis botellas estándar.
Nebuchadnezzar (15 litros)
Es equivalente a veinticuatro botellas estándar.
Melquisedec (30 litros)
Es equivalente a cuarenta y ocho botellas estándar y esto ya se nos ha ido de las manos. ¿Quién compra 30 litros de vino en una botella? ¿Cómo se transporta eso? ¿Qué clase de protección necesita? Una caja fuerte, al menos.
Posible origen del nombre de las botellas de vino
Los nombres de las botellas de vino se basan en su tamaño, pero también en su forma y en su origen histórico. Los nombres más pequeños, como "cuarto" y "media", son obvios. Los nombres más grandes, en cambio, se basan en los nombres de reyes bíblicos y mesopotámicos.
Por ejemplo, la botella "Jeroboam" se llama así por el rey Jeroboam I de Israel, que gobernó en el siglo X a. C. Se cree que Jeroboam era un gran bebedor de vino y que su nombre se convirtió en sinónimo de botellas grandes.
Del mismo modo, la botella "Balthazar" podría llamarse así por el rey Baltasar de Babilonia, que gobernó en el siglo VI a. C. Baltasar era conocido por sus fiestas extravagantes y se cree que su nombre se convirtió en sinónimo de botellas aún más grandes.
Por cierto, antes de acabar. ¿Te imaginas un Mestizaje de Ariadna con tu chardonnay de Otazu con una Rehoboam de nada más y nada menos que de 6 litros?
Algún gracioso fácil diría que en el vino el tamaño también es importante, pero sabemos que no es así. Recuerda: siempre, el vino es más rico si lo tomas con MODERACIÓN. Se trata de disfrutar y compartir, no de beberse una Magnum del tirón.
Así, no.
#BrindaSienteVuela











